martes, 5 de enero de 2016

Teuchitlán, Jalisco.





Visité Teuchitlán el pasado diciembre en compañía de mi mejor amigo (Fer), su novia (Anita) y sus hermanos. Paseamos por la laguna y nos metimos al pueblito. Caminamos sólo 3 o 4 pequeñas cuadras y encontramos un museo, el cual tenía un excelente guía. Nos platicó acerca de Los Guachimontones, una zona arqueológica que está ubicada muy cerca del pueblo (lo cual era nuestro motivo principal de visita) y me gustó haber conocido sobre esto (y me sorprendió un poco que fuera tan parecido a los grupos étnicos que habitaron en Sinaloa). Saliendo, empezamos a caminar hacia allá. 

Me imaginaba el camino diferente, pero fue un recorrido muy agradable. Era realmente hermoso. Había un lago pequeño donde se podía pescar y un camino marcado para caminar, primero de tierra y después de piedra. Estuvo lloviendo y haciendo mucho frío todo el día. Los Guachimontones se ubican a unos 15 minutos caminando. Llegamos y me sorprendí más. Tienen su propio museo, y ¡está demasiado bonito! Por primera vez (según mi mala memoria) visité unas pirámides y me sentí afortunada de ver las únicas pirámides concéntricas que existen en el mundo y de vivir en Jalisco. 



















Diciembre del 2015.






Memorias del mes + 2 textos. 





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El simple hecho de imaginar que te vas me estremece. Siento escalofríos. Me asusta. Siento todo mi cuerpo moviéndose, preparándose para todo lo que te vas a llevar de mí. ¿Qué te llevas y porqué te lo llevas? Siento un nudo en la garganta y el pecho apretado. Un dolor inmenso de cabeza. Te amo como nunca a nadie. Te imagino con alguien más y me desvanezco. Intento imaginarme con alguien más y no puedo, siempre quiero que seas tú. Nos dejamos llevar por todo lo que van a pensar si estamos juntos, cuando a nadie le importa y queremos estarlo. Juntos, siempre. Detesto tus promesas de amor eterno y de que volverás, cuando sé que no lo harás y aún así, me lo creo. Porque tengo mucho tiempo deseando eso, porque tengo mucha sed de ti. Porque es exactamente lo que yo tenía pensado. ¿Cómo algo puede ser lo mejor y lo peor al mismo tiempo?



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Que se acabe cuando se tenga que acabar: no antes, no después. Que se acabe cuando se tenga que acabar: no antes. No cuando te vea y se me acelere el corazón. No cuando piense en ti y sonría. No cuando me beses y me sienta completa. No cuando me toques y me sienta tuya. Que se acabe cuando se tenga que acabar: no después. No cuando pases frente y a mí y no preste atención. No cuando me hables y esté pensando en otra cosa. No cuando me beses y no sienta nada. No cuando me toques y sólo la monotonía de tus frías caricias me hagan querer tener sexo, sólo por tener sexo. Que todo se acabe cuando se tenga que acabar. Sin sufrimiento, sin rencor, sin amor.


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Separador de libros por tinta de mosca.